Capítulo 311
Camila respiró hondo y se dijo a sí misma que debía aguantar.
Se quitó los tacones, que casi estaban pegados a la parte trasera de sus pies. El dolor le hizo fruncir el ceño, pero permaneció en silencio y apretó los labios.
Había estado buscando a Brandon por toda la ciudad durante varias horas, pero aún no lo encontraba.
¿Dónde estaría?
En ese momento, un joven pasó junto a Camila y sintió simpatía por ella al ver su estado. Le dio un paquete de toallitas húmedas y le dijo: