UPEN. CAPÍTULO 8. Una moneda de cambio
UPEN. CAPÍTULO 8. Una moneda de cambio
Hendrix no pudo dormir esa noche tampoco, y para cuando llegó la mañana, ya estaba dando vueltas fuera de la oficina de su padre.
—Vendrán para el almuerzo. Mientras tanto —dijo extendiéndole una carpeta—. Este es el negocio que quiere Waldorf. Sé que puedes manejarlo, así que tienes hasta el mediodía para instalarte en una oficina y estudiarlo.
—Gracias, papá —murmuró Hendrix dándose la vuelta.
—Escucha, hijo… no pensé que te tendría jamás trabajando con