CAPÍTULO 83. Un golpe inesperado
No había forma de negarlo: en esta vida y en cualquier otra, Nolan Rockham era justo el tipo de hombre al que Mark disfrutaba masticar y escupir como si fueran las sobras del desayuno que no le gustaban. Y escuchar que se atrevía a desafiarlo de aquella manera solo le servía para corroborar que era un idiota sin remedio.
—¿Eso es lo mejor que tienes? —le preguntó, mirándolo con una expresión amenazante que no necesitaba ser explícita.
—No, también puedes salir muy mal parado en esto, pero ya ve