CAPÍTULO 51. Una mujer consentida
Lauren le puso los ojos en blanco, pensando que no le molestaría que le hiciera unas cuantas cosas… pero al final obedeció y cerró los ojos.
Mark tomó su mano y la guio por el pasillo hasta una de las habitaciones de invitados. Abrió la puerta y la hizo entrar.
—Ahora —susurró y cuando ella miró alrededor, se tardó unos segundos en procesar lo que estaba viendo.
La habitación ya no era un dormitorio. La cama había desaparecido, reemplazada por un amplio escritorio de madera clara con tres monit