CAPÍTULO 143. Un favor pendiente
Mark no pensaba en nada más que en sacar a Lauren de allí, porque sentía su cuerpo débil, inestable, y sabía que si la soltaba siquiera un momento, ella no iba a poder mantenerse en pie, así que pasó un brazo bajo sus piernas y la levantó contra su pecho.
—Mírame —le dijo en voz baja, inclinándose un poco para buscar sus ojos, que aún estaban vidriosos por el miedo—. Ya pasó, ¿sí? Ya estás conmigo.
Lauren intentó responder, pero lo único que logró fue asentir con expresión temblorosa.
—Ven, te