—no lo haga señorita— interviene un hombre, que trabaja para Zac
Emily lo voltea a mirar, pero aún sigue apuntando a Larry, se le salen las lágrimas.
—deje hacer nuestro trabajo, no se ensucie las manos con esa escoria
—¡Maldito miserable! ¡Traicionaste a mi padre!— gruñó Emily y el hombre se acerca con cautela
—no la comprendo señorita, su padre me dejó como su mano derecha, es porque confía en mí
—¡Mientes! ¡Tú fuiste el que puso esa carta en la cocina alterando a mi madre! Estoy segura que t