Zac Ferrero, está en espera de Loaiza, tiene el tiempo contabilizado, ya que Katerin aún sigue dormida, está impaciente, y más estresado que nunca, pensó que esa mujer ya se había olvidado de él.
En este momento, Zac Ferrero, se encuentra en el sótano de su nueva casa, su mirada es tan oscura, que a cualquiera le daría miedo al mirarlo.
—¡Suelteme!— se queja Loaiza y el hombre que envió el detective a traerla, la empuja, ella cae al suelo quejándose.
Le retiran la capucha, y al ver a Zac sonríe