—espera mamá, estoy segura que padre se trae algo entre manos, si te pones a pelear con esa perra, puede que atrasen el partido y estamos a muy poco— habla Emily agarrando la mano de su madre
Katerin tuvo que respirar profundamente, y cuando empezaron los goles para definir, ella no paraba de gritar como loca.
Era la hora de finalizar el partido, tan solo un gol que necesitaba Zac para poder ganar, así que todo dependía de Max, ya que el hijo de Richard falló el tiro.
—no te preocupes hijo, es