Es un beso del cual Katerin disfruta, su conciencia le dice que se aparte de él, pero su cuerpo pide más, la mujer siente cuando esté hombre del demonio la carga y la lleva hacia el escritorio, allí la sienta y luego la hace abrir las piernas quedando ella a su disposición.
—no más señor Ferrero, ya lo hablamos por favor— susurra ella con voz de súplica
Emily, que no aguanto la curiosidad de saber ¿qué pasa? Dejó a sus hermanos comiendo y ella caminó hacia el despacho.
—por favor perdóname, p