CAPITULO 86: ¿AUN LO AMAS?
Cuando el abogado se fue, Elijah caminó de un lado a otro como un toro furioso.
—La verdad no te entiendo —dijo con un deje de burla—. Acabo de ofrecerme a pagar ese dinero y ¿te niegas? ¿Qué sucede contigo, Isabella?
Ella se giró, apretando las manos, tratando de contener su enojo. Desde el juicio, Elijah venía tomando decisiones en su vida sin consultarle y ya no estaba dispuesta a tolerarlo. Después de respirar hondo, se volvió hacia él y dijo con calma:
—No quiero