Capítulo 19. Lo bueno se hace esperar.
Alessandra Cavani.
No soy capaz de moverme. Debería hacerlo, pero sigo donde mismo, mirando sus ojos azules y electrizantes.
Su expresión es de pura lujuria. Y mientras detalló cada mínimo rasgo de su rostro, buscando en ellos algo que me diga lo que está pasando por su cabeza, siento sus dedos presionarse en mis caderas.
Rudo, pero a la vez, intenso. Esa presión envía corrientes por todo mi cuerpo y eriza mi piel.
Todo ello, durante el rato que nos quedamos así, mirándonos.
Hasta que sacudo mi