Enrique
Y así de pronto, como si fuera magia, tenía frente a mí todo lo que había deseado en la vida. A Izel de regreso, sana y salva y ahora, un niño, que me atrevo a decir tiene lo mejor de ella y de mí. Toño es mi hijo, mío y de nadie más. Es lo mas bello que hemos hecho ella y yo, lo más puro y bonito y no pienso perderlo ni perderme años de su vida.
Así, después del ligero encuentro, me despedí de los dos y de su madre, una señora tan bella y sincera que me dieron unas ganas tremendas de