María Constanza
Me dolía la entrepierna, no hemos tenido tregua, Santos y yo, desde que nos entregaron las llaves de la cabaña, hemos hecho el amor en varios lugares, tomaremos el bañarnos juntos como un hábito, me gustaba mucho sentir sus manos enjabonándome y parece que a él también.
Al llegar tanto mi hermano como Adara querían cambiar de cabaña; las querían individuales, pero por la temporada estaban agotadas. Por esa razón se quedaron con la que era doble habitación, así ellos tendrían pr