Natalia
Había pasado una semana, Santos llegó el viernes en la tarde de la semana pasada, no demoró mucho en Colombia. Nos sorprendió cuando lo vimos y justo nosotras llegábamos en la moto que acababa de comprar Maco. La cara de Santos al vernos parquear a un lado de su carro fue monumental.
Jamás lo había visto de esa manera. Aunque tenía varios años en no compartir con ellos, pero sí pasamos toda la universidad y algunos años posteriores a ella siendo inseparables. Fue evidente que Maco lo de