CAPÍTULO DOS

Se sentaron a almorzar todos juntos como de costumbre, Karen, Ivonne, Xavier y la pareja Anna y Víctor. Todos eran amigos, aunque cada uno trabajara en un área distinta.

Charlaban animados mientras comían lo que cada uno había elegido. Anna y Víctor no hacían más que mostrar lo enamorados y muy apegados que estaban el uno del otro, lo compartían casi todo que daba envidia. Eran rubios y guapos, todos allí lo sabían, eran la pareja perfecta que daba envidia.

—¿Karen os ha contado ya que ha hecho nuevo amigo? —todos se concentraron en Ivonne cuando dijo aquello. — Se llama Christian y se encuentra en una camilla, en estado de coma.

Ahora todas las miradas estaban puestas en Karen que llevó las manos a la cara, Ivonne no podía evitar contar aquello.

—Quedamos en que era un secreto, — la regañó en voz baja, no quería que se lo contara — ¿Por qué sacas el tema? — Ivonne se encogió de hombros.

—Somos todos amigos, al final se acabarían enterando.

—Cariño — le habló Víctor — ¿no te hemos dado suficiente atención? ¿Qué es lo que te ha empujado a cometer una locura semejante?

—Dinos qué necesitas y prometemos ayudarte, — continuó Anna —porque seguimos siendo amigos ¿cierto?

La miraban con cara de pena como si tuviera un grave problema y Karen miró a Ivonne molesta por haberles dicho aquello.

—Chicos estoy bien, no dramaticéis. Ivonne lo está exagerando todo.

—Pero ¿conoces a ese paciente? — quiso saber Xavier.

—No, por eso no hay necesidad de hablar de ello. Como ha dicho Ivonne, está en coma.

—Y entonces ¿qué te ha llamado la atención en ese tipo? — preguntó Anna.

—Que yo sepa el tipo no está nada mal — comentó Ivonne, Karen le dio con el codo y consiguió que se riera.

—No tiene nada que ver.

—¿Y entonces? —preguntó Xavier curioso. Karen suspiró, no había manera de conseguir que dejaran de interrogar, siempre querían saberlo todo.

—Me aburro ¿está bien? No tengo paciente y vosotros estáis siempre ocupados.

—Ay, así que es por eso que te has hecho nuevo amigo — Anna llevó una mano al pecho dramatizando.

—¿Quién se ha hecho nuevo amigo?

Todos alzaron la vista para ver a Noah que acababa de detenerse frente a ellos, Karen sintió que su mundo se venía abajo, ya no había escapatoria. Se sentó en una de las sillas junto a ellos como en muchas ocasiones.

—Hola. — saludó y sus amigos le sonrieron en respuesta.

Todos parecían tensos porque estaban al tanto de la situación, al fin y al cabo eran amigos y sabían todo lo que sucedía entre ellos. Xavier carraspeó y se puso en pie.

—Creo que os dejaré, tengo que asistir a un paciente.

—Ah, vamos juntos, —habló Víctor poniéndose igualmente de pie y haciéndole señas a Anna — nosotros tenemos una operación y debemos prepararnos.

—Cierto — Anna también se puso de pie con una sonrisa de disculpas ignorando por completo las súplicas de Karen pidiendo con la mirada que no la dejaran sola con Noah.

Karen miró a Ivonne con la esperanza de que al menos ella se quedara a acompañarla en esta situación.

—Siento tener que dejarlos también — Karen abrió los ojos sorprendida cuando la escuchó decir aquello. —Pero tengo un paciente al que debo asistir seguido — disfruten del almuerzo, nos vemos luego.

Se despidió y se alejó de ellos. Karen les envió un mensaje en su grupo de Wattsap: "¿y luego os quejáis de que me hago nuevos amigos? insensibles".

"Tú habla con él y luego nos cuentas" — escribió Xavier.

"Eso, nos morimos de curiosidad" — escribió Anna.

"¡OS ODIO A TODOS!" — contestó Karen y apagó el móvil, ella no podía alzar la mirada para verle a Noah a la cara, le daba vergüenza.

—Y ¿tú no tienes un lugar al que ir? — ahora sí le miró a la cara a Noah.

—No, me han informado que no tendré uno por ahora.

—Pensé que seguirías con el anterior.

—Ahora está mejor.

Noah la observó durante unos segundos que resultaban una eternidad para Karen. Resopló y pegó su espalda a la silla.

—Hace tiempo que no hablamos, ¿huyes de mí?

—No, ¿por qué haría algo igual? — intentó sonreír, pero solo se quedó en eso, en un intento.

—Oye, estuve borracho aquel día lo admito y lamento de verdad ser el culpable de esta incomodidad entre nosotros. Ojalá no hubiera sucedido aquello, lo siento, ¿me perdonas?

En su rostro solo había sinceridad, tal vez estuviera enamorado de ella, pero lo que estaba claro era lo mucho que le importaba que se llevaran bien. Ella le sonrió y suspiró.

—Yo también siento haberme comportado como una niña, si me perdonas también te perdono. —le sacó una sonrisa satisfactoria a Noah.

—Estás perdonada entonces— pudo verle sonreír.

—Tú también estás perdonado.

—Entonces ¿amigos?

—Amigos.

Tomó un trozo de sándwich del plato de Karen y lo llevó a la boca. Se quedaron los dos a almorzar antes de que le llegara la hora a Noha y se tuviera que ir a seguir trabajando, todo volvía a ser como antes.

Todos estaban ocupados menos ella, se aburría. Subió a la tercera planta donde estaba Christian y procuró que no la vieran entrar en su cuarto. No entendía por qué mantenían el cuarto oscuro, se acercó a la ventana y separó las cortinas permitiendo que entrara luz a la habitación. Tomó el asiento que se encontraba en la habitación y la acercó a la cabecera junto a él. Se sentó en ella apoyando su codo contra la cama y la apoyó su mano contra su barbilla mientras observaba al hombre que tenía en frente y que no podía hablarla.

—Debe ser incómodo estar en tu posición y no poder hacer nada, ni hablar, ni divertirte, ni hacer nada por ti mismo. Debes de estar viviendo una pesadilla — soltó un suspiro — ¿por qué nadie habrá venido a verte? Supongo que estarás casado o tendrás una novia, a alguien como tú no le faltaría una, me la imagino y creo que es hermosa — se puso a imaginarla — debe ser modelo o mejor, una de esas que trabajan en una oficina, bueno, aunque también podría ser una abogada tan ocupada que no tiene tiempo de venir a verte, pero que igual te quiere y algún día aparecerá por esta puerta. Yo en cambio no tengo pareja ¿sabes? Hace poco mi jefe me dijo que se había enamorado de mí, solo que estaba borracho. Es un buen amigo y una buena persona, pero no sé si lo querría como novio, ¿qué opinas tú? ¿crees que debería darle una oportunidad? Si preguntas por cómo es, es guapo o eso creo, de una altura normal y siempre me trae unas chocolatinas, mis favoritas, solo que estos tres últimos días no pudo porque lo estaba evitando. ¿Soy mala persona por evitarlo? Lo que pasa es que no quería tener que decirle que no, eso habría estropeado nuestra amistad. En fin, no sé por qué te estoy contando todo esto, pero es que no tengo nada mejor que hacer, todos mis amigos están ocupados menos yo, me aburro, espero que no te moleste —escuchó pasos por el pasillo y se incorporó, parecía ridículo estar hablando con un desconocido inconsciente, pero se daba cuenta de que era confortable y agradable, tenía a alguien que la escuchara sin cuestionarla ni juzgarla, era lo mejor que podía pasarla y no pensaba renunciar a ello.

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