—Baby… volveré pronto. No me extrañes demasiado. Y por favor, no te emborraches sin mí… quiero que cada parte suave y adorable de ti esté reservada solo para mis ojos. Cuando regrese, serás completamente mía. No más distancia. Ya te extraño con cada respiración.
La llamada terminó, dejando un vacío doloroso floreciendo en mi pecho. Me quedé en el balcón, con los dedos temblando sobre la baranda fría mientras la brisa nocturna arrastraba el aroma de la sal y el jazmín silvestre. Estas vacaciones