CAPÍTULO 9
Cuando Ava llegó a la dirección, estaba sacando sus bolsos del maletero y escuchó una voz dulce que le dijo:
–Disculpe señorita, ¿viene a la casa?
–Sí –respondió girándose–, soy la nueva niñera de los niños.
–Ah, mucho gusto yo soy Laurita y ella es mi madre Alba, nosotras nos encargamos de la limpieza.
–Mucho gusto.
–Permíteme ayudarte.
–Muchas gracias.
Las tres mujeres ingresaron y avanzaron por el sendero que