CAPÍTULO 18
Ya en el parque de diversiones, Noah había llegado tenso y con la aprehensión a flor de piel, llevaba dos paquetes de toallitas desinfectantes, el ceño fruncido y una expresión de auténtico horror cuando ingresaron y fue rodeado por todo el ruido.
Sin embargo, comenzó a deponer su actitud de desagrado cuando Ava invitó a Leo a la pista de carritos chocones y este comenzó a reír a carcajadas cada vez que sus cálculos lo ayudaban a obtener el “choque perfecto”.
También observó a Lía a