El día del juicio llegó con una tensión considerable que Emma sintió acumulándose en su pecho desde las primeras horas de la mañana. Se vistió con una elegancia sobria, decidida a proyectar exactamente la misma dignidad serena que había mantenido durante cada confrontación anterior con Sofía y Bianca, consciente de que ese proceso judicial representaría, finalmente, el cierre definitivo de un capítulo particularmente doloroso en su vida reciente.
El tribunal estaba considerablemente concurrido