Nikolay Petrov
Dormir al lado de mi mujer, rozando nuestros cuerpos, su piel con la mía, era una sensación excitante, terminaría explotando de deseo por la culpa de estos días en los que tendríamos que dejar de tener intimidad por el bienestar de Ivonne, sonreí de lado mientras dejé inundar mis fosas nasales por el aroma a arándano de sus cabellos, una fragancia algo extraña, pero de igual manera deliciosa.
Me quedé dormido abrazándola contra mi cuerpo, sonriendo porque estaba justo en el lugar