—¿Cruel? —se burló Nyla—. ¿Acaso no fue cruel que su hija conspirara en contra de una de sus colegas y casi me desfigurara el rostro? ¿O que deliberadamente hiciera que alguien se arrodillara frente a mí, lo grabara y lo publicara en internet para incitar a la gente a acosarme en redes? Y secuestrarme, poniendo mi vida al borde de la muerte, ¿no me diga que eso tampoco le parece cruel?
Jade intentó responder, pero la mirada helada de Nyla la dejó momentáneamente paralizada y olvidó lo que iba a