Cuando el cuchillo atravesó la mano de Nyla, un gemido ahogado escapó de sus labios. Su rostro se volvió pálido por el dolor. La sangre brotó de la herida, creando una escena espeluznante.
Lucia sonrió con satisfacción y retiró la hoja, provocando que la sangre saliera a borbotones.
Nyla se mordió con fuerza el labio para contener un grito, lo que consiguió que la sonrisa de Lucia se hiciera aún más amplia al ver su expresión de dolor y también su resistencia.
—No pensé que fueras tan dura. V