Capítulo 39
Clark estaba sentado en su oficina con el rostro tan sombrío como la misma noche. Levantó el teléfono de su escritorio y marcó la extensión de su asistente, Michael.

—Michael, ven a mi oficina. —La voz de Clark sonaba reprimida y peligrosa.

A los pocos minutos, Michael llamó a la puerta y entró.

—Señor Clark, ¿quería verme?

—Quiero que mandes a alguien a la ciudad de Rontana. —Clark miró directamente a Michael—. Vigila la situación allá. Infórmame de inmediato si notas algo extraño.

Michael
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