Nyla miró los ojos enrojecidos de Clark. Esa fragilidad familiar la desconcertó por un instante. Había visto esa expresión tantas veces.
Era la mirada lastimera que Clark siempre adoptaba después de cometer un error. Su corazón se ablandó por un momento. Recordó los buenos tiempos, sus promesas llenas de ternura.
Pero pronto, Nyla volvió en sí. El hombre frente a ella ya no era el Clark que conocía. La infidelidad, la traición y haber dejado embarazada a su amante… todo eso era imperdonable.