Virginia
— ¡Lárgate! — La chica sigue de pie frente a mí, estática — ¡He dicho que te largues! — No deseo ver su cara, me acerco a ella, solo quiero que desaparezca de mi vista.
— ¡Cálmate, Virginia! — Ronnie se interpone entre ella y yo, momento que la chica aprovecha para desaparecer — Es solo una asistente, no puede hacer milagros — Imbécil, no sé qué hago todavía con él.
— ¿Te das cuenta de que he escrito un puto discurso por nada? — No logro calmarme, esto es inaudito, estaba convencida