POV de NINA
El mes de diciembre en Madrid llegó envuelto en un abrigo de aire gélido que te obligaba a caminar con las manos hundiéndose en los bolsillos y la bufanda bien ceñida al cuello. Sin embargo, en el interior de nuestra casa, la atmósfera era un contraste absoluto de calor humano, risas contenidas y el bullicio propio de los preparativos navideños. Las luces doradas que habíamos colgado en el salón y el pequeño abeto decorado con adornos artesanales —muchos de ellos pintados por Mateo