POV de JOSE
Ahora, sentado en el porche de madera con una taza de café humeante entre las manos, contemplaba la inmensidad del océano bajo un cielo despejado de agosto. La soledad del estudio ya no tenía el matiz pesado y solitario de los primeros años; se había convertido en un espacio de absoluta paz creativa. Sin embargo, sabía que en apenas veintiséis horas volvería a verlos. Habíamos quedado en encontrarnos todos en un punto intermedio, en un pueblo de montaña al pie de los Picos de Europa