POV de JOSE
Al descender al andén, el aire fresco y cargado de salitre me dio la bienvenida de inmediato. No había multitudes apresuradas ni bocinas estridentes; solo la cadencia pausada de un pueblo pesquero que parecía regirse por las mareas y no por las manecillas del reloj.
Caminé de regreso a la villa con la mochila al hombro, sintiendo que cada paso sobre la gravilla del sendero me devolvía a mi verdadero eje. Aquellos breves viajes a Madrid, aunque necesarios y profundamente sanadores, s