POV de NINA
La red de comunicaciones que habíamos tejido durante meses —esa amalgama de cables de cobre, radios analógicas y documentos en papel— se consumió con una voracidad que parecía alimentada por algo más que simple oxígeno. Las llamas se alzaron contra el cielo negro del Cáucaso, una hoguera que servía de señal de despedida para los hombres que habían depositado su confianza en nosotros.
Los observé partir. Los guardias, los mensajeros, los desterrados. Les entregamos lo que quedaba de