POV de NINA
La casa rural de la familia Alcantara olía a madera vieja, lavanda seca y a un pasado que no me pertenecía. Estaba situada en lo profundo de un bosque de robles, un lugar donde el viento silbaba entre las grietas de las ventanas como si intentara advertirnos de algo.
Theo estaba en la cocina, tratando de calentar un poco de sopa para Mateo, quien se había quedado dormido en el sofá, envuelto en una manta de lana gruesa. Yo, en cambio, no podía dejar de mirar por la ventana. La oscur