POV de JOSE
No había resistencia en mi lengua, ni un solo intento de girar la cabeza para esquivar la cuchara de plata. Mi sistema digestivo, destrozado por la bomba de antibióticos y los protectores gástricos de alta concentración, asimilaba el líquido con la misma pasividad con la que los servidores de la planta cuarenta registraban los balances de la bursa.
Estaba limpio. Vaciado del fango viejo. El monitor clínico emitía un pitido plano, monótono, marcando sesenta y cinco pulsaciones por mi