POV de NINA
Madrid amanecía abajo, sepultada en una niebla gris que devoraba las bases de los edificios de la Castellana. En mi mesa, la taza de café negro permanecía intacta, perdiendo vapor al lado del portafolios de cuero. Llevaba el traje sastre de tres piezas en color azul noche, los puños de la blusa perfectamente alineados y el carmín oscuro marcando la superficie plana de mis labios.
La orden penal conjunta que le había arrancado a Jose a las cinco de la mañana ya corría por las venas d