POV de JOSE
Sentía el sabor amargo de los estabilizadores térmicos en la garganta, un goteo frío e incesante que corría por la vía de mi brazo izquierdo, recordándome que el ala este de La Moraleja se había transformado en mi búnker y en mi celda.
No podía moverme. Cada vez que intentaba expandir la caja torácica, los hilos de seda gruesa con los que Nina me había remendado la carne la noche anterior tiraban con una violencia quirúrgica que me obligaba a morder el colchón para no soltar un rugi