POV de NINA
Era un silencio denso, cargado de una vibración de posguerra financiera que se filtraba a través de las altas estanterías de madera clara. Los indicadores del portafolios digital en mi mesa de cristal mostraban que el Banco Santander ya había registrado la dimisión irrevocable de Fontanes. Madrid estaba asimilando la caída de los viejos lobos con una pasividad que mi cerebro analítico consideraba perfecta.
Me quité las gafas de lectura y me froté las sienes, sintiendo el cansancio d