POV de NINA
La noche de Madrid cayó sobre la zona residencial con un silencio pesado, roto únicamente por el repiqueteo de la lluvia fina contra los cristales del ala oeste de la casa. Eran las diez. Mateo ya dormía en su habitación del ala norte, arrullado por la falsa tranquilidad de un hogar blindado por guardias privados. Yo me había despojado de la chaqueta gris del traje corporativo, pero el uniforme de la frialdad seguía intacto bajo mi blusa de seda blanca.
En la mesa auxiliar de mi bib