Hermes
Tártaro
Me ardía la espalda y Ares me miró sorprendido, no sabía dónde había sido golpeado, todo estaba oscuro a nuestro alrededor, excepto una antorcha en la esquina lejos de la pared, una débil llama parpadeando.
Estaba acostado boca abajo en el piso de piedra, a pesar del frío del lugar estaba sudando y temblando.
- ¡Hermes tenemos que salir de aquí!- exclamó Ares y tiró de nuevo de las cadenas que lo sujetaban, pero como antes fue inútil.
Eran cadenas hechas por el mismísimo dios her