PERSÉFONO
El Palacio seguía exactamente como lo recordaba, majestuoso y oscuro.
Hécate observaba todo atentamente, curiosa.
Era extraño estar de vuelta, aunque fuera solo por un rato.
És nos guió a una habitación, donde noté que era muy familiar.
Me di cuenta de que era su oficina.
Grande, con una mesa contra la pared, dos sofás negros y toda la pared decorada con libros.
- He estado pensando en el destino inevitable de Troya desde que dejaste a Perséfone y si ese destino podría evitarse?- preg