Estás advertido

Tal como lo planeamos ya hemos salido de ese bello lugar y tristemente hemos vuelto a la realidad.

Henry estaciona el coche por detrás de la tienda de Kay, él baja y me abre la puerta, Henry me quiere besar pero yo lo evito, tomo su mano y lo jalo hacia un rincón obscuro que hay en el estacionamiento, pongo sus manos en mi cintura  mientras que las mías las pongo en su cuello.

Lo miro con ternura y antes de besarlo acaricio su rostro y su cabello

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