Mundo ficciónIniciar sesiónEntraron a la habitación en silencio, un poco mareados por el sake y por una ciudad que no tiene freno.
Tokio seguía vibrando debajo de sus pies, pero adentro de la habitación todo era madera clara y quietud.
Mike se quitó la camisa primero, con movimientos tranquilos. La dobló con cuidado y la apoyó sobre la mesa. Después el pantalón. Todo en orden. Todo en su lugar. Como si incluso al desvestirse mantuviera una disciplina







