Subimos lentamente hacia la habitación de Mateo quien efectivamente estaba completamente dormido. Sophia sin despertarlo se subio a la cama acomodandose a su lado para poder dormir.
─ Papi ─me llamó la atención─. ¿Tu eres feliz con nosotros?
─ Claro que lo soy pequeña ─respondi, con plena seguridad en mis palabras─. ¿Por que no lo estaria?
Ella timidamente alzo sus hombros por unos segundos.
─ Pequeña, no pienses esas cosas por que solo te quedaras con muchas dudas en tu cabecita. Papa los