Punto de vista de Reina
—¿Estás segura de que te encuentras bien? —volvió a preguntar Nina mientras se sentaba a mi lado en el sofá y me tendía una taza de té.
Esbocé una sonrisa, una que esperaba que fuera lo suficientemente convincente, y asentí. Sostuve la taza con demasiada firmeza, preguntándome por un instante si habría algo malo con ella, pero sacudí la cabeza. Ella no me haría daño. Nina nunca lo haría.
—¿Por qué no la pruebas tú primero? —Se la acerqué, haciéndole un ademán para que le