—Por cierto, felicidades, es una niña.
Observo de reojo a Derek, que se para a mi lado y se pierde mirando a su hija, decido hacerme a un lado para dejar que acaricia a la niña, pero él se muestra bastante reacio a hacerlo y me dice que prefiere no hacerlo, ya que tiene miedo de hacerle daño ya que, no está acostumbrado a ser delicado con nadie y menos con una criaturita tan pequeña. No he podido evitar reírme un poco por sus palabras, ya que es verdad, ni siquiera juega con pastelito por lo mi