—Vaya—Ximena lo miró fríamente, —¿No acompañas a tu prometida, pero vienes a acompañarme al cementerio?
Samuel respondió con calma, —Ella tuvo que salir del país por unos días.
Ximena lo ridiculizó, —¿Así que viniste aquí por eso?
Samuel no respondió directamente, —Vamos, te acompañaré al cementerio.
—¿Crees que eres digno de ir?— Ximena lo miró fríamente, —¡Tú fuiste quien las mató, todavía tienes la cara para ir a verlas?!
Samuel mantuvo su expresión tranquila, como si no le importara.
Dijo: