Esos ojos ansiosos, como si quisieran arrancar de la cara de Paula alguna situación que la tranquilizara.
Paula apretó los labios, con tristeza en los ojos.
—Ximena, ya hemos aceptado la realidad.
—¿Qué realidad?— Ximena temblaba en los labios, —¿Aceptar que mi hermano no está? ¿Entonces, dónde está su cuerpo?
—No lo han encontrado. —Paula apartó la mirada, —Pero debes saber, el río es tan grande que es casi imposible sobrevivir.
Ximena soltó repentinamente la mano de Paula y la dejó caer sobre