Mariano se colocó detrás de Alejandro, con una mirada que instaba a Luis a hablar de inmediato.
Luis, con valentía, dijo:
—Alejo, ¿cómo estás después de anoche...? ¿Estás bien?
Alejandro les lanzó una mirada de reojo,
—Sí, Ximena y yo nos hemos reconciliado.
—Oh... se reconciliaron...— Mariano asintió atónito.
Luis también estaba desconcertado,
—Ah, entiendo... así que se reconciliaron...
Después de decir eso, los dos se miraron el uno al otro. En un instante, sus ojos se abrieron de par en p