Linda detuvo el coche al lado de la carretera.
—Manu, he hecho todo lo que me pediste.
—¡No es suficiente!— Manuela gritó furiosa. —¡Quiero que Ximena sufra y caiga en desgracia! ¿De qué me sirve esta información que me has dado?
Linda respondió:
—¿Tienes que dejar que otro hombre entre en su casa para vengarte de ella?
—¡Sí!— El rostro de Manuela se contorsionó. —¡Solo así podré derribarla!
—Entonces tu plan podría fracasar— dijo Linda. —No hay oportunidad de que alguien entre en su casa.
Man