Alejandro apretó los puños con fuerza, inhalando profundamente para contener sus emociones dolorosas.
—No importa si me ocultas la verdad o me mientes—, dijo con voz calmada pero sin fuerzas. —Eso no me importa. Lo único que me importa es si estás viva o muerta, Ximena.
Las palabras dejaron a Ximena atónita. Miró fijamente a Alejandro, casi incapaz de creer lo que acababa de escuchar. Murmuró incrédula:
—Entonces, ¿por qué me preguntas sobre los niños?
—Sólo quiero saber una cosa— respondió Ale