Liliana siempre ha estado saludable, raramente sufría de resfriados o fiebre cuando era niña. Esta vez, debido a lo que sucedió anoche, terminó con fiebre alta. Ximena no podía imaginar qué tipo de susto había experimentado su preciosa niña la noche anterior.
—¡Papá... no te vayas... no dejes a Liliana atrás...— De repente, Liliana comenzó a murmurar con los labios pequeños.
Ximena rápidamente acarició el pecho de Liliana para calmarla.
—Liliana, no tengas miedo, mamá está aquí.
Quizás al escuc