Ximena fue arrastrada perpleja hacia Alejandro y solo escuchó a Mariano dirigirse a Manuela.
—Señorita Santos, sería mejor dejarle este tipo de trabajo arduo a la señorita Pérez —dijo Mariano.
Ximena pensó para sí misma: ¿Por qué ella tiene que hacer este trabajo tan difícil y poco agradecido?
Ximena levantó la mirada y vio a Alejandro, quien estaba a punto de embriagarse en media hora, ligeramente desconcertada.
¿Cuánto le habían dado de beber?
Manuela se sorprendió. No esperaba que Mariano lla