Después de que Mariano salió apresuradamente de la mansión, Alejandro mostró una pizca de sarcasmo en sus ojos. ¿Acaso no había buscado evidencias? Lamentablemente, las evidencias ya habían desaparecido el día del incidente.
Al día siguiente, justo cuando Mariano, que había pasado toda la noche buscando pruebas, se acostó en la cama, recibió una llamada de Simona. Pensó en cómo explicar la situación actual, pero accidentalmente tocó el teléfono y respondió.
—¡Restrepo! ¿Dónde está la explicación